“La Luna” (Las Cañadas):

alcanzando una altitud de 2350 metros en una distancia de unos 40 kilómetros

El ascenso hasta las faldas de El Teide es una de las subidas más perceptibles, alcanzando una altitud de 2350 metros en una distancia de unos 40 kilómetros. El paisaje es también el más dinámico, comenzando la ruta en las playas de arena negra del Puerto de la Cruz en el norte de la isla. El camino asciende continuamente, pasando por la Villa de La Orotava y por sus pequeñas fincas, en la ladera del valle, hasta llegar a la masa boscosa de pinos canarios. Pronto la vegetación arbórea es salpicada por afloramientos rocosos de tipo volcánico y arbustos de baja altura, que darán paso a uno de los paisajes más impresionantes, desoladores y asombrosos de la isla. Las huellas de la actividad sísmica y volcánica del pasado se dejan ver en “el paisaje cuasi lunar” de Las Cañadas del Teide. Aguamansa es un buen lugar en el que descansar, a mitad de camino, es un sitio muy tranquilo con unos cuantos restaurantes a lo largo de la carretera general. Aquí la civilización termina y es la última oportunidad de avituallarse de comida y bebida antes de alcanzar El Portillo.

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